El dolor del duelo


La palabra duelo ya nos lleva a directamente a un sentimiento de pena. No nos gusta esa sensación de displacer, pero si entendemos el duelo como un proceso de crecimiento, ese entendimiento nos dirige a la aceptación. Nos conduce a un avance interno y desarrolla una potencialidad que no se hubiera dado de no sufrir la pérdida.


Es así, el crecer duele. El hacernos más autónomos, más capaces y más coherentes pasa por momentos difíciles que tienen su compensación en nuestro progreso emocional e intelectual. palabra duelo ya nos lleva a directamente a un sentimiento de pena. No nos gusta esa sensación de displacer, pero si entendemos el duelo como un proceso de crecimiento, ese entendimiento nos dirige a la aceptación. Nos conduce a un avance interno y desarrolla una potencialidad que no se hubiera dado de no sufrir la pérdida.

Las pérdidas forman parte de nuestra experiencia como seres humanos: perdemos personas, situaciones concretas que cambian, etapas que quedan atrás, momentos que finalizan…

El duelo es una reacción a cualquier tipo de pérdida por pequeña que sea. Debemos adaptarnos a una nueva situación, tenemos que construir una nueva realidad en la que ya no está aquello que estaba.

El duelo es un proceso personal e íntimo y cada persona lo vive de forma diferente según sea su visión de si mismo y del mundo.

Seguramente no queremos desprendernos totalmente de nada y el duelo significa ponerse en contacto con el vacío de lo que no está. Tenemos que aceptar la realidad que en ese momento no es como quisiéramos.

El duelo tiene su expresión máxima en la muerte y la muerte tiene un componente de irreversibilidad que nos confunde, nos entristece y nos enoja pero, a cambio, es una de las pocas situaciones en las que podemos libremente dar rienda a la expresión de nuestros sentimientos sin avergonzarnos y con aceptación social.

En el fondo nadie cree en su propia muerte, es como si no fuera a suceder nunca y la solemos tratar con el silencio, como si no existiera, con la ilusión de que nuestro ciclo de vida no termina.

Una de las sensaciones que tenemos cuando alguien cercano muere es que “se ha llevado algo nuestro”, una parte de nosotros, pero es justo al contrario: el que fallece nos deja aspectos suyos para recordar, apreciar, asumir y que podemos incorporar a nuestra vida.

No nos deben asustar ciertas manifestaciones físiscas y psicológicas que se dan cuando pasamos un duelo:

Trastornos del sueño, de la alimentación, vacío en el estómago, opresiones en el pecho, debilidad, llorar, conducta retraída…etc. Es importante ser flexible y poco exigente con uno mismo o con la persona que sufre el duelo porque también aparecen sentimientos de culpa, tristeza y ansiedad.

Es una situación en la que aparecen también muchos miedos: a lo desconocido, al cambio, a olvidarse del difunto, a divertirse, al dolor, al futuro… si somos capaces de comprender como es el proceso,podremos encarar mejor este tiempo en el que inevitablemente pasaremos por las siguientes fases:

  • Incredulidad y negación de lo acontecido. No podemos asumir el hecho de que esta persona ya no está.
  • Tristeza. Hemos perdido alguien muy querido y nuestras emociones se desatan. Parece que nada tiene sentido.
  • Furia, Enfado. Nos rebelamos a lo que ha sucedido. Nos enfadamos con nosotros, con el médico…
  • Culpabilidad. Nos sentimos culpables de no haberlo salvado o haber evitado la muerte. Nos culpabilizamos de todo lo que dejamos de decir o hacer por el difunto.
  • Soledad. Tomamos conciencia del que ya no está con nosotros y sentimos el desasosiego de que nunca más estará.
  • Reorganización. Poco a poco organizamos nuestra vida con la ausencia.
  • Aceptación. Asumimos la pérdida y “nos separamos” del difunto. Diferenciamos que su muerte no es la nuestra y seguimos adelante apreciando todo lo que nos dejó.

Estas fases no suceden con una secuencia exacta para todos, algunas veces podemos pasar antes la furia u otras que la tristeza por ejemplo.

A veces sucede que un duelo se prolonga más de lo habitual, aunque el tiempo es diferente para cada persona.

Podemos hablar de que se prolonga demasiado cuando ya ha pasado más de un año y la persona se encuentra como si fuera el dia siguiente del fallecimiento. Sigue negando y sucede que muchas veces el doliente no se da cuenta de esto. En estos casos es conveniente la ayuda de un profesional que le ayude a pasar las etapas del duelo.

En general se dice que el duelo finaliza cuando la persona recupera el interés por la vida y vuelve a experimentar satisfacción.

Algunas recomendaciones cuando uno está de duelo serían:

  • Darse el tiempo que uno necesita para experimentar las emociones
  • Ser flexible y tolerante con uno mismo
  • Aceptar la pérdida
  • Cuidar la salud
  • Aplazar decisiones importantes
  • Centrarse en la vida y en los vivos
  • Pedir ayuda
  • Aceptar la ayuda

Estas recomendaciones generales también las podemos aplicar cuando se trata de ayudar a otra persona a pasar su duelo.

A veces solo se trata de acompañar, no es necesario hablar continuamente ni aconsejarle que siga u olvide. Por el contrario tiene que pensar para poder transitar por todo el recorrido que le espera. También es interesante y es especialmente agradecido el hecho de ayudar a resolver aspectos prácticos (del funeral, documentos y otros) que, en ese momento, representan una carga difícil para los cercanos al fallecido.

La realidad es que las pérdidas son una parte de la vida de la que no se debe evitar hablar. Recuperarse requiere tiempo y aunque parece que no lo vamos a soportar, un dia respiramos mejor, sonreimos con ánimo y nos disponemos a seguir nuestro camino con todo lo aprendido en cada punto de dolor.

 

La autora es psicóloga española, miembro de “Grupo Mentoring”,
especialista en trabajos de asistencia a personas en situación de duelo.

Publicado originalmente en | CAPS – Planificación en familia y empresa – Argentina

Imagen | Patricia González

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Comments & Responses

One Response so far.

  1. eugenia galiano dice:

    Excelente análisis de los comportamientos y emocion es ( muchas veces suprimidas) que nos provoca el duelo.- Sí resulta claro que si se les presta atención el tema se vuelve en declive para el que lo sufre. Considero que los vìnculos màs cercanos (flia, amigos, vecinos…alguien lo advertirá)son imprescindibles para el acompañamiento en el descubrimiento y poisterior que hacer? con ello.- Clara, educadora, de la vida con evidencia de una larga trayectoria como profesional.- Detalles lo demuestran! Saludos desde BUE Licenciada! Eugenia Galiano

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